BRECHA TECNOLOGICA Y EDAD DURANTE EL CORONAVIRUS

A medida que el confinamiento se prolonga, y no parece que la «desescalada» vaya a ser rápida, nos parece oportuno reflexionar acerca de qué rol puede desempeñar la tecnología entre los colectivos de mayores. Sobre todo teniendo en cuenta la brecha tecnológica en los colectivos más senior. No son pocas las voces que reclaman que internet sea considerado una necesidad indispensable, aprovechando las circunstancias de la cuarentena.

Sería estupendo pensar que Skype, WhatsApp, Google-Duo ya son herramientas de uso común en todos los hogares donde hay mayores. Pero también sería iluso. Es probable que se haya dado una aceleración del uso de la tecnología en las casas de mayores, o mejor dicho, en algunas de ellas. Incluso es muy probable que las próximas estadísticas nos ofrezcan algunos datos sorprendentes al respecto.

Para los mayores de todo el mundo, estar protegidos de la pandemia está significando poner distancia con sus seres queridos. Para quienes viven solos, el refugio doméstico durante la crisis puede incrementar su aislamiento, cuando lo que realmente se necesita en momentos de crisis es estar con la gente que quieres.

Muchos mayores están descubriendo ahora las oportunidades que brinda la tecnología para permanecer conectados con su familia o amigos. De hecho, este salto tecnológico podría ser una solución para mitigar el aislamiento de los mayores, y no solo durante esta crisis.

Tecnología, edad Y DINERO

Pero es poco probable que este cambio se esté produciendo en los hogares de menores ingresos o entre los de más edad. Una tablet sencilla puede costar 200 euros, un smartphone promedio 300 euros y el coste de una conexión de banda ancha que garantice una videollamada es de 40 euros mes. (Hay tarifas más bajas pero su calidad, aunque sirven para navegar por internet a baja velocidad, no valen para una videollamada. Y no hay nada más frustrante que la tecnología cuando no funciona, o empiezas a pensar que no sabes hacerla funcionar.)

Según los datos más recientes, la adopción de internet en el hogar disminuye notablemente en los rangos de edad más altos, siendo del 42% en los mayores de 65 años, frente al 92% de la sociedad española en su totalidad.

Más datos, sólo el 23% de los mayores entre 75 y 84 accede a internet con cierta frecuencia (una vez a la semana), porcentaje que solo alcanza el 8% en los mayores de 84 años. Hay personas que viven en situaciones similares a un confinamiento continuo durante largos periodos de los últimos años de sus vidas.

Sociedad más tecnológica tras el coronavirus

Es evidente que la pandemia va a provocar en nuestra sociedad un cambio significativo en la adopción tecnológica. El mercado de la tecnología se está disparando desde que se ha impuesto el trabajo y el estudio en casa. Las compras, los servicios o el ocio están desarrollando nuevas soluciones digitales que les permitan ofrecer sus servicios en en los hogares.

Al mismo tiempo estamos observando como el sector de los cuidados de mayores, especialmente en los centros residenciales, está ahora mismo bajo una intensa presión por las consecuencias del Covid-19. Sin duda el sector va a tener que repensar su modelo de servicio, y de negocio, y la tecnología puede ser un aliado estratégico.

Iniciativas como la «Declaración en favor de un necesario cambio en el modelo de cuidados de larga duración de nuestro país» que cuentan ya con más de 1.000 adhesiones están impulsando esta transformación, tan necesaria como urgente.

Soledad, epidemia del siglo XXI

El aislamiento de muchos mayores con respecto a sus familias, tanto en residencias como en hogares en los que prácticamente viven solos, provocado por la pandemia, ha puesto en evidencia un problema de gran calado, el de la soledad, y sus nefastas consecuencias.

Un problema a menudo silenciado, que ni afecta únicamente a las personas mayores, ni surge por el coronavirus. Pero es en estas circunstancias cuando empezamos a percibirlo con otra sensibilidad. Quizá porque ahora también lo sentimos en nuestras carnes.

Una necesidad compleja que requiere una respuesta social que en otros países, como Reino Unido, llevan tratando de encontrar desde la creación en 2017 del conocido como Ministerio de la Soledad. Mas recientemente la Fundación BBK lanzó con gran notoriedad el proyecto «Invisible Soledad. Sin duda todos recordamos las imágenes de la escultura hiperrealista «La última persona fallecida en soledad». .

Invisible Soledad – Fundación BBK

Tecnología y cuidados de mayores

En este escenario, nos surge la pregunta de si la tecnología puede jugar un rol en el cuidados de los mayores, cuando se producen situaciones de aislamiento, que ayuden a mitigar la soledad.

¿Puede convertirse esta necesidad en una oportunidad? Creemos que la respuesta solo puede ser positiva. Se está incrementando el interés y la demanda porque ahora la tecnología es la solución que ayuda a preservar la salud. En este sentido se están dando las condiciones para desarrollos tecnológicos orientados a telesalud y teleasistencia.

La necesidad podría ser el punto de partida para ayudar a superar la brecha digital de los mayores y el incremento de interés una buena oportunidad para las empresas de productos tecnológicos. Teniendo en cuenta el increíble potencial que se abre, podrían utilizar su stock de productos más antiguos (y no vendidos) y donarlo a residencias de ancianos y organizaciones de servicios sociales. Las empresas de servicios de telecomunicaciones podrían, por su parte, dar un paso adelante y ofrecer descuentos en servicios de calidad, en ofertas combinadas con los vendedores de dispositivos, con productos más renovados. Crisis son oportunidades.

¿Podría esta crisis de 2020 ser el catalizador para impulsar el uso de la tecnología entre todos los segmentos de mayores, por ejemplo hasta un 90%, tanto en el hogar como fuera, impulsando la adopción de la telesalud para los mayores?

En resumen, se dan las circunstancias para dar un salto que permita aprovechar las oportunidades de la tecnológía para vivir lo mejor posible a cualquier edad

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