EL RELOJ DE LOS 10.000 AÑOS, UN DESAFIO PARA NUESTROS DESCENCIENTES

El reloj está divido en milenios en vez de en horas, siglos como minutero y los años como segundero, esta pensado para medir el tiempo por los próximos 10.000 años.

El Reloj Long Now, también conocido como reloj de los 10.000 años, es un proyecto de reloj de la Long Now Foundation, una organización privada sin ánimo de lucro fundada en 1996 con el objetivo de fomentar el pensamiento a largo plazo, coordinando diversos foros de debate y proyectos sobre temas que afectarían a la humanidad los próximos 10.000 años, y buscando convertirse en la base de una institución cultural a muy largo plazo.

En 1993,  Danny Hillis, ingeniero de profesión, proponía por primera vez la construcción de un monumental reloj que perdure durante al menos diez mil años. Dos años más tarde, en el libro Tercera Cultura, el inventor explicaba las razones: «Cuando era niño, las personas solían hablar sobre qué pasaría en el año 2000. Ahora, treinta años más tarde, siguen hablando sobre lo que va a pasar en año 2000. El futuro se ha ido reduciendo un año cada 365 días».

Consideraba que, si la edad de nuestra civilización es de 10.000 años, necesitamos como comunidad un reto para sobrevivir 10.000 años más: un reloj del que nuestros descendientes se preocupen. Es una responsabilidad generacional ante el fracaso. También podríamos considerar el reloj cómo la herramienta que nos permite recordar que si un mecanismo puede funcionar durante 100 siglos, ¿por qué nosotros cómo sociedad no podemos seguir existiendo? Por lo tanto, es una propuesta para sobrevivir cómo sociedad actual mediante proyectos intergeneracionales que futuros conocimientos puedan finalizar.

Prototipo del diseño del reloj planeado para el Parque Nacional Great Basin en Nevada. 
Imagen: forpaws

«Yo pienso que ha llegado la hora de que empecemos un proyecto a largo plazo que haga que la gente pase la barrera mental del milenio. A mí me gustaría proponer un gran reloj mecánico, impulsado por los cambios de temperatura estacionales. Este marca cada año, suena cada siglo y el cucú sale cada milenio», relataba Hillis.

Varios meses después, en una entrevista publicada en la revista Wired, Hillis relataba detalladamente su ambicioso proyecto: «Quiero construir un reloj que haga ‘tic’ una vez al año. La aguja de los siglos avanzará una vez cada cien años, el cucú saldrá una vez cada mil. Quiero que el reloj haga cucú cada milenio durante 10.000 años. Si me doy prisa, podría conseguir acabar el reloj para hacer salir el cucú por primera vez Este primer paso del proyecto fue construir un prototipo que se acabó, justo a tiempo, en la víspera de la noche de Fin de Año de 1999. Ante una pequeña multitud, el reloj se introdujo en el nuevo milenio, el año 2000. Este prototipo está expuesto en el Museo de Ciencias de Londres.


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Amazon y Jeff Bezos como mecenas de este proyecto

Después de 25 años ideando el proyecto, en febrero de 2018 se inició su construcción gracias a la inversión de Jeff Bezos, CEO de Amazon, que lo ha financiado con 42 millones de dólares y ha donado el terreno en el que se está construyendo, una montaña en una zona desértica de Texas que pertenece a Blue Origin.

Un reloj diseñado para durar 10.000 años

Las dimensiones del reloj son importantes: un total de 150 metros de altura y se ha construido dentro de una montaña vacía de piedra caliza, cerca de Van Horn, en la cordillera de Sierra Diablo, Texas. Es un lugar de muy difícil acceso, pues solo se puede acceder por un túnel a 1500 metros de altitud, es decir, a la parte más alta del desierto. La localización en el caso del reloj es muy importante, pues actua como almacenamiento de un material que debe estar en buen estado durante 100 siglos. Esta montaña es el lugar ideal ya que se encuentra en un desierto seco y con una temperatura que mantendrá en buen estado el reloj. La amenaza más importante que sufre el reloj es la humana, pues es impredecible. Por esto, se ha construido en un lugar de muy difícil acceso para los visitantes, por su altitud y su camino dificultoso.

Para durar 10.000 años, Hillis ha tenido que resolver dos problemas en particular: la degradación y la fuente de energía. Para conseguir que el reloj continúe funcionando 10.000 años en el futuro, los ingenieros del Reloj de 10.000 años han tenido que volver al pasado. Si bien algunas de las partes del reloj están hechas de acero inoxidable, las partes más importantes, las que son vitales para el funcionamiento continuo del reloj, están hechas de cerámica simple. Esto asegura que los componentes necesarios del reloj no se corroan ni se fusionen con el tiempo.

Para resolver el problema de la fuente de energía , Hillis cuenta con la interacción humana. Una faceta interesante del Reloj de los 10.000 años es que en realidad no indica la hora hasta que no se le pregunta. Para ahorrar energía, el reloj solo muestra la hora correcta cuando alguien interactúa con él. Hasta entonces, continúa mostrando el año, el día y la hora exactos (así como la posición de los planetas y las estrellas ) de la última vez que se “preguntó” al reloj. Como respaldo, los ciclos del día y la noche proporcionan la energía suficiente para mantener el reloj en movimiento, muy lentamente, a lo largo de 10.000 años. Si hay más potencia de la esperada, sucede algo asombroso: suenan las campanas.

Aunque generalmente está reservado para visitantes humanos, la energía adicional en el Reloj hará que las diez enormes campanadas del Reloj de los 10.000 Años toquen su melodía para el desierto vacío. Nadie volverá a escuchar esa melodía específica, porque la montaña del Reloj también alberga una compleja computadora mecánica. Su único propósito es calcular una nueva secuencia de campanillas, para que cada melodía sea única.

El desierto merece su melodía ocasional, como obsequio por ser el único lugar donde el Reloj puede durar tantos años. Bajo tierra, el reloj mantendrá una temperatura constante, evitando la erosión por congelación / descongelación. Además, la sequedad del desierto funciona bien con la temperatura constante para preservar los objetos, como lo demuestran los artefactos egipcios.

Mecanismos y partes del reloj

El reloj está formado por materiales resistentes y estables que incluyen el titanio, la cerámica y el acero inoxidable. A pesar de ser un reloj clásico es muy sofisticado. Está formado por diversas partes expuestas a lo largo de un túnel muy profundo a causa de su altura.

Este increíble Reloj, será una herencia valiosa para nuestros descendientes, algo así como la cueva de Altamira moderna, o las Pirámides, hechas para perdurar mucho más allá de lo que la imaginación nos permite soñar. Y en Prosigo Magazine queremos soñar que un futuro mejor es posible, con iniciativas como esta, que ahora pueden parecer descabelladas, pero tienen ese toque de heroicidad que la vida necesita. Si te ha gustado este artículo, te invitamos a leer REVERTIR EL ENVEJECIMIENTO I: EL RELOJ DE HORVATH


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