FRAUDE FINANCIERO, PREVENCION CONTRA LA VULNERABILIDAD

El fraude financiero dirigido a las personas mayores, se han vuelto demasiado frecuente, aprovechándose de la vulnerabilidad creciente de las personas a medida que avanzan en su edad, en la creencia de algunos desalmados de que este colectivo es fuente significativa de dinero y de acceso y convencimiento fácil. Hay que trabajar para la prevención contra esta vulnerabilidad.

fraude financiero
Fuente: Josh Apple

Sus efectos pueden ser realmente devastadores para muchos adultos mayores y sus familias, pudiendo dejarlos en una posición muy delicada no sólo en el corto plazo, sino que, dependiendo de la fechoría padecida, romper su estabilidad y seguridad económica futura.

Para evitar o al menos dificultar la acción de los “amigos de lo ajeno” y proteger lo máximo posible la seguridad personal y financiera de este colectivo, recordamos a continuación algunas recomendaciones básicas que no por ser conocidas dejan de perder vigencia y oportunidad:

1.- TU INFORMACIÓN PERSONAL ES TUYA, DE NADIE MÁS. NO LA COMPARTAS SIN CONTROL

Nunca facilites a extraños tu información personal, confidencial y especialmente sensible como la ligada a tus cuentas bancarias o de otra índole financiera o patrimonial llegadas a través de un mail, internet o por teléfono con pretextos diversos, entre ellos por ejemplo el de “verificar tu identidad”, aun cuando su apariencia de veracidad pueda parecerte alta, por su estética, logos, etc. En el mundo de internet a estas prácticas fraudulentas se denomina «phishing» y son muy numerosas las personas que caen en este engaño.

Un negocio legítimo nunca pedirá a sus clientes por estas vías datos tan sensibles como contraseñas (de cajeros, de su banca online…), números de cuentas bancarias o de tarjetas de crédito, números de seguro social, etc. . Entregar esta información puede generarles un daño irreparable: compras en su nombre por internet, transferencias online, contrataciones, etc.

Cuando te lleguen tales peticiones no las atiendas y lo mejor es que llames directamente a la compañía u organización que pretendidamente te ha contactado para informarles y verificar su origen, y de ser cierta, acudir directamente a sus oficinas para realizar la gestión personalmente.

Adicionalmente, informa a tus parientes más cercanos de estos contactos para que estén vigilantes y puedan actuar en caso necesario.

De repetirse estas solicitudes en el tiempo, denúncialos a las autoridades. Y si los contactos te llegan por móvil, bloquea esos teléfonos. Bancos como el Santander, BBVA, Bankia y un largo etcétera disponen de guías e indicaciones al respecto en sus webs y blogs.

2.- DESCONFIA DE INTERLOCUTORES EXTRAÑOS, PUEDEN SER SUPLANTADORES

Si recibes una llamada telefónica de una persona que dice ser alguien que conoces pero te surgen dudas o no recuerdas especialmente, pídele que te devuelva la llamada en unos minutos. Usa ese tiempo para localizarla en tu agenda y contacta con la persona que dice ser y pídela que confirme si te acaba de llamar o no. En cualquier caso, y tal como se apuntaba en el primer punto, no traslades nunca información sensible por este medio. Será la única manera de garantizar que no pierdes su control.

3.- ANTES DE DESHACERTE DE DOCUMENTOS CONFIDENCIALES ASEGÚRATE DE DESTRUIRLOS

La información confidencial puede ser robada de tu propio cubo de la basura. Te sorprenderías de la cantidad de “recolectores” de información ajena que se mueve por el mundo. Destruye los documentos confidenciales que contengan tu información personal única y más sensible, como la fecha de nacimiento, dirección y número(s) de cuenta o tarjetas, datos de contacto, etc., que puedan situarte en situación de riesgo y vulnerabilidad, y facilitar con ello la acción de los estafadores.

4.- TU HOGAR ES TU CASTILLO, NO TE DEJES SEDUCIR POR EXTRAÑOS

Otro método que los estafadores usan de forma habitual para saltarse la sensación de seguridad de una persona es haciéndose pasar por personas de confianza y amigables para poder entrar en su casa. Desgraciadamente hemos visto casos de robos en el hogar, estafas de inspecciones de gas, luz agua que no lo eran, o bien de actuaciones comerciales poco éticas que se han aprovechado de personas mayores para vender servicios o adquirir productos que ni pretendían ni les eran necesarios.

Desconfía y no des pie a que posibles embaucadores actúen. Evita que entren en tu domicilio. De recibir en todo caso una visita de alguna persona desconocida en tu hogar que se identifique como inspector de algún servicio del que disfruta, pídele primero la identificación y contacta con la compañía suministradora para verificar su identidad y propósito antes de darle acceso a tu domicilio.

En caso de profesionales de la venta, delega en tus familiares y argumenta que esas gestiones ya no las llevas, pidiéndoles en su caso que te dejen una tarjeta comercial y la documentación que crean oportuna para que sean éstos quienes les contacten de creerlo conveniente.

5.- FRAUDES CON TARJETAS, UN POZO SIN FIN AL QUE NO DEBES CAER

Las estafas con tarjetas de débito y crédito ocurren cuando un estafador usa o copia la(s) tarjeta(s) (ya sea la tarjeta física o sólo el número de la tarjeta) para hacer compras no autorizadas o retirar dinero de la(s) cuenta(s) a través de los cajeros automáticos.

Fuente: Ryan Born

Para prevenir este tipo de robo asegúrate siempre de que las tarjetas de crédito y débito se mantengan confidenciales y fuera de la vista, especialmente cuando las utilizas para hacer una compra, hacer un pago (en un restaurante, hotel, etc.) o retirar dinero de un cajero. Cubre siempre el teclado o el terminal del punto de venta para introducir tus claves o contraseñas.

También resulta importante que tu clave o número de identidad personal no sea demasiado obvio, ya que muchos estafadores saben por experiencia que algunas combinaciones se han convertido en estándar.

No permitas tampoco que un empleado con el pretexto de un cobro, se las lleve a otra instancia, dado que podrían realizarle un duplicado de forma rápida, algo que ha ocurrido ya numerosas veces.

Y cuando la transacción de la tarjeta esté completa, no importa cuánto tiempo ni cuánto de extensa sea la cola de la caja registradora, nunca dejes que el cajero del establecimiento u otros clientes te apresuren para guardar la tarjeta de forma segura en tu bolsillo, bolso o cartera. A veces los ladrones aprovechan estos momentos de distracción y apresuramiento para hacerse con las tarjetas de crédito y con las carteras sin que uno se dé cuenta.

6.- TU ENTORNO DE CONFIANZA, TU MAYOR APOYO

Es posible que los adultos mayores no sepan qué hacer, especialmente si no son conscientes del riesgo de robo de identidad y fraude.

Por ello resulta esencial por una parte que, ante cualquier duda como las situaciones planteadas en los puntos anteriores, las personas mayores actúen siempre de modo preventivo con algunas de las pautas ya indicadas. Pero aún mejor, que se acostumbren a compartir y poner sobre aviso a sus familiares más cercanos de tales circunstancias anómalas antes de tomar cualquier decisión y, sobre todo, acción que luego puedan lamentar.

Y por otra parte, que dicho entorno familiar más próximo (e incluso de los propios cuidadores en su caso que puedan estar a cargo de estas personas), sean conscientes de estos riesgos y ayuden a “educar” en ciertas rutinas preventivas a sus mayores. Sin olvidar además su rol de estar siempre “alertas” o vigilantes ante este tipo de actuaciones de desalmados.

Y finalmente, no dudes en acudir a instancias policiales cuando te surja el menor indicio o duda razonable de que pueda producirse o se haya producido ya una actuación de este tipo. A la par de esta comunicación a la policía, resulta recomendable que contactes de forma inmediata con tus gestores en el banco, institución financiera y compañías de tarjetas de crédito para bloquear las cuentas y detengan las transacciones fraudulentas realizadas en tu nombre.

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