JEANNE CALMENT, COMO VIVIR 122 AÑOS

La persona más longeva de la historia –que se sepa– es Jeanne Calment, y aunque falleció en 1997, recientemente se ha confirmado que vivió hasta los 122 años y 164 días.

VERIFICAR LA EDAD

La verificación de la longevidad es un proceso complejo. Por un lado, por los requerimiento científicos que se solicitan, y, en ocasiones, por la pérdida de datos, frecuente en la primera mitad del siglo XX.

El Gerontology Research Group (GRG) es el organismo internacional que data y reconoce la longevidad. Este grupo exige que se presenten tres documentos de diferentes etapas de la vida de las personas candidatas. Esto hace que la lista no sea realmente completa. Solo incluye a las personas cuyas edades fueron verificadas mediante los requisitos exigidos por el GRG.

Son muchas las preguntas que despierta la longevidad de los supercentenarios, nos referimos a quienes viven más de 110 años. En ocasiones se justifica la prolongación de la vida desde explicaciones de fundamento genético, en otras ocasiones se apela a la alimentación, a una vida activa, las relaciones, la espiritualidad o el género. Este último aspecto es incontestable, el 94% de las personas supercentenarias son mujeres, como Jeanne Calment.

La biografía de Jeanne Calment

De hecho, en su caso, se especula de cuánto hubiera podido vivir de no ser fumadora. Una mujer que retó a la salud y salio airosa. La genética favoreció su larga vida, pero también fue afortunada en otros aspectos.

Cuadro de Gogh  - Puente Langlois - en Arles
Van Gogh Puente Langlois

Jeanne Calment vivió sus 122 años en Arles, un hermoso pueblo de la Provenza francesa conocido por un cuadro de Van Gogh y sus impresionantes encuentros internacionales de fotografía.

Se casó en 1896, con 21 años, tras un noviazgo de seis años. Dos años después dio a luz a su única hija. Su marido heredó un negocio de cortinas en Arlés, por lo que gozó de una situación económica acomodada que le permitió disponer de servicio doméstico, y practicar aficiones como el esgrima, tenis o ciclismo. Su hija se casó en 1926 con un oficial del ejercito, con quie tuvo un hijo. Pero a los 36 años falleció por pleuresía. Jeanne tuvo que ocuparse de la crianza de su nieto. Pasó la segunda guerra mundial con relativa tranquilidad, a pesar de la ocupación nazi, salvo la muerte de su marido en 1942, a los 73 años. En 1963 falleció su nieto en accidente de tráfico, anteriormente lo había hecho su yerno.

En 1965, a la edad de 90 años y sin herederos, Calment firmó un contrato para vender su apartamento al abogado Andre-Francois Raffray. Raffray, que entonces tenía 47 años, accedió a pagarle 2.500 francos al mes a cambio de obtener la propiedad del apartamento a su muerte. Cuando Raffray murió en 1995 a la edad de 77 años, había terminado pagando a Calment el equivalente a más de 200.000 euros (más del doble del valor de la propiedad) por un apartamento en el que nunca llegó a vivir. En una entrevista en 1995, inquerida sobre este acuerdo, Jeanne Calment comentó: «En la vida, a veces se hacen malos negocios«.

En 1985, se trasladó a una residencia ancianos, habiendo vivido sola hasta los 110 años.

Ella atribuyó su longevidad a un gran consumo de vino de Oporto, chocolates y aceite de oliva, por este orden. Pero esta explicación nunca pareció satisfacer a su creciente numero admiradores. No fue hasta 1995, a la edad de 120 años, que su médico la convenció de que dejara de fumar y su vaso de oporto de los domingos.

A partir de 1988, coincidiendo con el 100 aniversario de la estancia de Van Gogh en Arles, los medios de comunicación se empezaron a hacer eco de su historia, y la opinión pública francesa e internacional empezó a dar cuenta de cada nuevo cumpleaños de Jeanne.

En 1994 participó en la película Vincent et Moi, en modo autobiográfico, era la única persona viva que conoció al pintor. 1996 se convirtió en la protagonista de un disco, Time’s Mistress, en el que contó la historia de su vida sobre un fondo musical de rap. Se especula que pudo manejar un ordenador y (supuestamente) ayudó a crear su propia web.

Estos acontecimientos propiciaron que un juzgado local la pusiera bajo su tutela legal protegerla «de los problemas que puede acarrear la fama«.

Calment se mantuvo mentalmente lúcida, e incluso con un excelente humor, casi hasta el final.

10 citas de Jeanne Calment

Aquí tienes 10 citas seleccionadas de declaraciones que dejan entrever el espíritu de la mujer más longeva:

  1. Sonreír siempre. Creo que esa es la razón de mi longevidad.
  2. La juventud es un estado del alma, no del cuerpo, por eso yo sigo siendo una jovencita. No he lucido tan bien como ahora en los últimos 70 años.
  3. Tengo una sola arruga y estoy sentada en ella.
  4. Los jóvenes son maravillosos.
  5. Tengo un gran deseo de vivir y buen apetito, especialmente para los dulces.
  6. Nunca uso rímel, porque, a menudo, me río hasta llorar.
  7. Tengo piernas de hierro, pero, para ser sincera, han empezado a oxidarse.
  8. Si no puedes hacer nada con respecto a algo, deja de preocuparte de ello.
  9. Siempre he disfrutado de casi cualquier situación.
  10. Creo que me moriré de risa

Y si te has quedado con ganas escúchale directamente:

¿Hay un límite para la edad? Más allá de los 120 años.

Hasta hace muy poco se consideraba que el límite humano estaba en 120 años, pero muy recientemente el Dr. David Sinclair, profesor de genética de Harvard, han empezado a hablar de una esperanza de vida de 150 años. Su hipótesis es que el envejecimiento debe ser considerado una enfermedad y, por lo tanto, se puede combatir.

Pero Sinclair advierte e que lo importante no es conseguir vivir más años, tal como ha hecho la medicina del siglo XX. Sino prolongar la vida con buena salud, y este parece ser el reto de la longevidad del siglo XXI.

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