NOMADLAND, HUELE A UN OSCAR PARA FRANCES MCDORMAND

De plena actualidad por sus recientes Globos de Oro 2021 a la mejor película y dirección del año, que se suman a una larga lista de galardones internacionales, “Nomadland” se postula ya como la gran candidata para los próximos Oscar. De todos sus ingredientes el que más destaca es el de su protagonista, la oscarizada actriz Frances Mcdormand, en quien recae el peso de la historia y vuelve a dar una auténtica lección de interpretación con su transformación en una nómada de la América del siglo XXI. Frances rezuma autenticidad, pero no sólo lo hace a nivel dramático, sino que esta característica es profundamente personal y demuestra que no todas las actrices se pliegan al glamour y superficialidad hollywoodiense.

FRANCES MCDORMAND
Frances McDormand

Frances McDormand (Gibson City, Illinois, 1957) es una actriz como pocas. Humilde, comprometida con los proyectos en los que interviene, convencida de los mensajes que pretenden trasladar sus películas, y alejada de la glamurosa vida de estrella cinematográfica y del mundo mediático que la acompaña, ha construido una carrera ejemplar, ampliamente admirada por sus colegas de profesión, críticos cinematográficos y espectadores. 

Y esa profunda admiración se ha acrecentado aún más con su última y elogiada producción de estreno en nuestro país el próximo 26 de marzo, Nomaland. Un drama de 108 minutos dirigida por Chloé Zhao (Pekín, 1982) que no ha hecho más que recibir halagos y que cuenta ya con múltiples premios internacionales en su haber. León de Oro en la pasada edición del festival de Venecia, Premio del Público en el festival de Toronto, Premio de la Asociación de Críticos de Estados Unidos o los recientes Globos de Oro 2021 a la mejor película de drama y dirección otorgados el pasado 28 de febrero, avalan su enorme calidad. Sin duda, una de las grandes candidatas a los Oscars del próximo abril, al igual que lo será McDormand si se cumplen los vaticinios de los expertos.

Una Road Movie sobre el desencanto americano que enamoró a la actriz

La película muestra un viaje, espectacular en sus paisajes y banda sonora, pero durísimo en su realidad, que conduce sin tapujos y de la mano de una mujer viuda, Fern (Frances McDormand), al corazón roto del sueño americano de muchos de sus ciudadanos, quienes se convierten en auténticos nómadas temporeros del S-XXI en el oeste americano. 

Personas expulsadas de sus vidas y de sus hogares por el sistema tras la crisis del 2008, y que conforman una auténtica comunidad de gente, cada vez más numerosa y de edades avanzadas, que, ahogada por las hipotecas, carestía de la vida, trabajos basura y seguros médicos, se lanza a una vida alternativa en carretera al volante de sus caravanas, sus nuevos hogares, en busca de su sustento y de retomar sus esperanzas vitales. 

Frances no sólo interpreta el papel principal junto con David Strathairn, Linda May y Bob Wells, sino que se convirtió en productora de la película, enamorada del ensayo periodístico de Jessica Brudder, “País Nómada”, ya disponible en España, que retrata una realidad desconocida y en pleno auge en la América profunda que la cautivó. 

A partir de ese momento su único objetivo fue llevar a cabo este proyecto cinematográfico que mostrara la vida de unas personas que cada vez están más presentes en todo el mundo y que se convierten en auténticas “damnificadas” de las sociedades modernas. Su implicación la condujo a contactar y entablar amistad con la cineasta Chloé Zhao, quien finalmente aceptó el reto de llevarla a cabo, ya no sólo en su tarea de dirección, sino también de guionista, montadora y coproductora.  

McDormand, una actriz poco convencional sinónimo de realismo

Frances McDormand es una actriz que, a lo largo de toda su carrera, ha deseado desmarcarse de los estereotipos ligados a las grandes estrellas del cine y del glamour que casi siempre las acompaña, haciendo de ella una figura especial. Nada amante de las tareas de promoción o de los eventos publicitarios, ha concentrado todas sus energías en la interpretación y proyectos creativos con mensaje, más que en superproducciones de los grandes estudios y con un alarde técnico desmesurado, convirtiéndose en una habitual de las producciones independientes.

Pero no sólo el cine la ha llamado, sino cualquier variante del mundo interpretativo. Los escenarios teatrales fundamentalmente, la pantalla de televisión e incluso el mundo del doblaje animado, han hecho de ella un todoterreno de la interpretación de enorme solvencia en cualquiera de estas dimensiones. 

Sin embargo, es en la interpretación teatral donde la carrera de Frances McDormand se ha forjado con mayor extensión y profundidad, marcando un estilo y carácter propios. El encuentro directo y sin tapujos con el espectador, y el foco en la realidad cotidiana y cercana, la dotaron de sus características más distintivas: el realismo y la autenticidad de sus trabajos, que ha extendido a la gran pantalla, colocándola en un nivel interpretativo excelso. 

El tránsito a la gran pantalla se inició en los años ochenta cuando uno de los afamados hermanos Cohen, Joel, la hace debutar en su primer largometraje, Sangre Fácil (1984), a la que siguieron papeles secundarios de mayor o menor relevancia, y, sobre todo, las producciones emblemáticas en su carrera que han forjado su gran prestigio: Fargo (1996), Quemar después de Leer (2008), la miniserie de cuatro capítulos Olive Kitteridge (2014) y Tres anuncios en las afueras (2017). 

Pasión por los personajes

La pasión confesa de Frances son sus personajes y, a través de ellos, mostrar la realidad más cotidiana, familiar, local y cercana a la vida misma. Prácticamente cuatro décadas encarnando a mujeres norteamericanas cotidianas, reales, de múltiples profesiones y en múltiples circunstancias, dan buena prueba de ello. 

Su transformación con cada personaje para hacerlos más terrenales y reconocibles resulta digna de alabanza, así como sus ganas de aportar algo muy propio e íntimo a todos ellos, siempre con el realismo como bandera y con el deseo de remover e incluso, por qué no, hacer reflexionar y empatizar al espectador. A ello han ayudado sin duda la potencia de su carácter y los rasgos de gran expresividad y dureza de un rostro que no deja indiferente.

En el caso de Nomaland, actriz y personaje llegaron a una enorme mimetización. De hecho, Frances acabó realizando durante un tiempo los trabajos que desempeña en el film, adquirió directamente su propio vestuario en una tienda de segunda mano de la América profunda, se cortó ella misma el pelo para dar con el aspecto que entendía adecuado a la comunidad itinerante en la que deseaba integrarse, y durmió buena parte del rodaje en la caravana en la que viaja para “vivir” y situarse así en plena sintonía con esa nueva realidad. 

Nomaland
Como Fer en Nomadland

Esta particular visión de la actriz del método, de su método, se ha visto recompensada a lo largo de su vida interpretativa con múltiples galardones. Forma parte de hecho del reducido grupo de intérpretes que ha conseguido la “Triple Corona” de la actuación como mejor actriz principal: Oscars en cine, Premio Tony en teatro y Emmy en una miniserie o telefilm para televisión. 

Como Marge Gunderson en Fargo

En el caso concreto de los Oscars, son dos las estatuillas en su haber como mejor actriz protagonista. La primera lograda en 1996 por su interpretación en Fargo”, thriller dirigido por Ethan y Joel Cohen, con su imborrable y peculiar papel de jefa de policía de Minnesota, Marge Gunderson, que rompe con los estereotipos y tópicos más comunes de los agentes de la ley y el orden en la pantalla ante un caso de múltiples asesinatos en su apacible pueblo. Su impronta nuevamente llana, de simplicidad y cotidianidad máximas, alejada de glamour, dejaron una huella imborrable.

Y ya en 2017 repitió galardón con Tres Anuncios En Las Afueras”, dirigida por Martin McDonagh, una triste historia de una vida en una pequeña comunidad, donde Mildred, una mujer de 50 años torturada por el recuerdo de una hija violada y asesinada, decide iniciar su cruzada personal contra la policía local de una manera nada convencional para buscar justicia al considerar que no están haciendo lo suficiente para resolver el caso. Una interpretación intensa, quizás la más intensa en su trayectoria, y donde nuevamente emana enorme fuerza y autenticidad. 

Sin embargo, y tal y como ella ya apuntado en más de una ocasión, su verdadera recompensa proviene del beneplácito del público, un público que al igual que ella, sintoniza en la misma frecuencia, el de la cercanía, naturalidad y proximidad a la realidad cotidiana. Y este 2021 sigue demostrando que esa sintonía aún se mantiene en niveles muy altos.

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