OLA DE CALOR Y PERSONAS FRAGILES. LO QUE HAY QUE HACER

La Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) ha anunciado que no descarta una segunda ola de calor en los próximos días. Según su portavoz, “podemos hablar de un nuevo episodio cálido que dejará temperaturas entre cinco y diez grados por encima de lo normal en la mayor parte de España, al menos hasta el sábado, y se superarán los 35 grados en amplias zonas de la península y Baleares, y los 40 en los valles de los grandes ríos”.

OLA DE CALOR
HIDRATARSE ANTE UNA OLA DE CALOR

La ola de calor es un fenómeno climático, cada vez más frecuente, que corresponde al calentamiento del aire en un vasto territorio y puede generar sequías, contaminación del aire y provocar graves repercusiones en la salud de los más frágiles.

¿Qué medidas hay que adoptar para soportar el calor y proteger a las personas vulnerables?

La ola de calor, un fenómeno cada vez más frecuente

Una ola de calor corresponde a un aumento de las temperaturas diurnas y nocturnas durante varios días o incluso semanas. El termómetro se mantiene en la zona alta día y noche, de manera constante, agotando el cuerpo. La ola de calor puede tener consecuencias desastrosas para el medio ambiente pero también para la salud de las personas frágiles, como sucedió el verano de 2003.

Según el Instituto Nacional de Estadística (INE) la tasa de mortalidad aumentó el 15,2% en los meses de ese verano con respecto a 2002. Entre junio, julio y agosto de 2003 fallecieron 12.919 personas más que en el año anterior durante ese mismo periodo, con especial incidencia entre los mayores de 70 años. Las principales causas de las defunciones fueron el golpe de calor y la deshidratación.

En los últimos 30 años, la intensidad y la recurrencia de este fenómeno ha ido aumentando. Es necesario adoptar buenos hábitos y ciertas medidas para soportar mejor estos picos de calor del verano.

Las personas mayores, una población vulnerable a las altas temperaturas

Con un riesgo mayor de hipertermia (incremento de la temperatura corporal) que el resto de la población, es necesario prestar atención cuidadosamente a las personas más mayores y a los niños durante los períodos de calor intenso.

A menudo viviendo en soledad, y mas vulnerables fisiológicamente, los más mayores corren un riesgo especial de deshidratación. La sensación de calor y sed tiende a disminuir con la edad, y debemos permanecer atentos a este fenómeno, tal como explican Carlos Casabona | Julio Basulto en su reciente libro «Beber sin sed«.

El mecanismo de transpiración para regular la temperatura corporal también es menos eficiente. Las personas que no cuentan ayuda diariamente o no tienen un familiar cerca generalmente no toman las medidas adecuadas cuando se produce una ola de calor. Todos estos factores contribuyen al riesgo de exceso de mortalidad en este sector de la población.

Prevenir riesgos, adoptando las medidas adecuadas para proteger a las personas más frágiles

Para evitar incidentes, es esencial adoptar algunas medidas y , sobre todo, acompañar a las personas aisladas.

¿Cómo protegerse de la ola de calor?

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